El cretino que todos llevamos dentro

Esta semana me han sacado cuatro muelas y creo que lo peor que he podido hacer es ir a ver Mil cretins. Después de estar tres días con los labios sellados, he roto a carcajada limpia mi voto de silencio. Me he reído tanto que me van a tener que volver a suturar los puntos. Será una recuperación larga y tortuosa, pero ha valido la pena.

Mil cretins es una adaptación cinematográfica de los relatos del escritor catalán Quim Monzó de la mano de Ventura Pons. La película trata sobre el cretino que todos llevamos dentro. Esa parte inherente al ser humano que nos lleva, de tanto en tanto, a hacer cosas estúpidas e incomprensibles. Mil cretins se rie de las desgracias humanas, de nuestra forma de afrontar los obstáculos diarios. Toca un gran abanico de temas con mucha espontaneidad y humor negro.


Las obras surrealistas siempre me han parecido las más cercanas a la realidad. La vida está plagada de momentos sin sentido, situaciones absurdas que muchas películas, por su mismo afán de parecer veraces, no logran retratar. Las personas a veces actuamos por impulsos, sin tener claro a dónde conducen nuestras acciones. Y parece que el cine, como reflejo de nuestra enfermiza obsesión por analizar y obtener respuesta a todo, siempre intenta buscar un motivo, un objetivo o una moraleja que resulta en muchos casos artificial.

Por otra parte, la estructura narrativa de Mil Cretins me recuerda a otra película que he visto hace poco y que también recomiendo, Historias de la edad de oro. Las dos construyen un mosaico a partir de pequeños relatos, que dispuestos conjuntamente crean un discurso cinematográfico continuo y coherente. La principal virtud de estas historias breves es la concisión: condensan lo esencial en unos minutos de grabación. Esto no sólo permite al espectador permanecer concentrado en la película de principio a fin, sino también presentar un gran número de personajes y adentrarse en diferentes tramas.

 

 

No voy a desvelar ninguna de las historias de la película porque vale la pena que vayáis directamente a verlas. Mis favoritas han sido la del niño y el profesor, la joven ninfómana y los abuelos suicidas. También me han entrado unas ganas tremendas de leer los libros de Quim Monzó y de ver la otra adaptación literaria de Ventura Pons: El perquè de tot plegat. Lo bonito del cine son estas conexiones infinitas que se crean. Una película te lleva a un libro, te da a conocer nuevos autores, directores, grupos de música… En fin, no os la perdáis.

Miriam Ortuño
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Autor

Miguel Esteban Rebagliato

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Cine Series

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