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El efecto luciérnaga

¡Fringe está de vuelta! Despues de la típica -y no por ello más llevadera-pausa que hacen las series norteamericanas por navidad, Fringe vuelve con fuerza. Y es que la mitología de la serie ha pasado de ser un trama recurrente en la primera y en la segunda temporada para convertirse en la maestra de orquesta de esta magnífica tercera temporada, y eso desemboca en capítulos como The Firefly (La luciérnaga en castellano). Peligro, si no has visto el capitulo, aún puedes regresar a tu realidad alternativa, porque a partir de aquí… spoilers.

El mismo título del capitulo (‘Firefly’) hace referencia directa a un tema principal de la serie: no hay acción sin repercusión. Y en lo que concerniente a Walter, estas repercusiones siempre desembocan en Peter. Pero empecemos por el principio. Walter se ha dado cuenta de que juega en inferioridad de condiciones frente a la basta (y completa) mente de Walternativo. Por eso ha decidido crear un suero que le rejuvenezca las neuronas y que cure su intelecto limitado.

Así es como un semidormido Peter lo encuentra, bajándose los pantalones listo para darse una inyección. Después de una interesante conversación entre padre e hijo (Walter… ¿Estás seguro de querer involucrarte en esto? Según William Bell, te quitó esas partes del cerebro por una razón… Porque tenías miedo en lo que te estabas convirtiendo) nos encontramos en lo que parece una residencia de ancianos.

Un jefe se seguridad observa cómo uno de los pacientes pasea solo por  los pasillos de la residencia. La enfermera de guardia le dice que es el señor Joyce, un sonámbulo, quien resulta ser, ni mas ni menos, Christopher Lloyd, el famoso profesor chiflado de la trilogía Regreso al futuro. De repetente, un misterioso joven aparece en el pasillo y se pone a conversar con el dormido señor Joyce. Cuando la enfermera y el guardia alcanzan al señor Joyce en el pasillo, este está solo y no recuerda nada, salvo que ha hablado con su hijo fallecido años atrás. La rotura de mandíbula viene en las imágenes siguientes, cuando vemos en las afueras de la residencia al joven que ha entrado a hablar con Joyce acompañado por el siempre misterioso Observer.

A la mañana siguiente, Olivia y compañía están en el asilo intentando descifrar el misterio del “hijo fantasma”. Joyce, que resulta ser una antigua estrella de rock de la que Walter es fan, es llevado al laboratorio del profesor Bhisop, donde es inducido a un estado de hipnosis, que intenta hacerle recordar mediante la música. A partir de aquí, nuestros protagonistas se ven lanzados en una carrera a contrarreloj para descubrir qué ha tratado de hacer el Observer llevando a un hijo difunto a conversar con su anciano padre.

Esto desembocará en el descubrimiento de que el Observer, al infringir la norma no escrita de no intervención salvando la vida a Peter, provocó un efecto luciernaga (o efecto mariposa, basado en la idea de que dadas unas condiciones iniciales, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes; sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande) que ahora está tratando de compensar.

Todo ello conduce a un clímax que nos sirve de entrada para los próximos capítulos . Y es que no hay duda de que Fringe ha vuelto , y lo ha hecho por la puerta grande.

Los famosos gliphs del episodio de esta semana The Firefly, han formado la palabra UNITES, o bien, UNE, en español.

David Campos Lainez

Más series para tiempos navideños

Ya está lista la segunda parte del vídeo navideño del blog, un vídeo en el que, como ya expliqué la semana pasada, cedo la palabra a varias personas para que presenten y recomienden algunas de sus series favoritas.

Si el vídeo de la semana pasada estaba más centrado en mi ámbito familiar, en éste los protagonistas son algunos compañeros de clase de Comunicación Audiovisual y Periodismo. No he podido resistirme a aparecer yo también y hablar de Twin Peaks, una serie poco conocida por los de mi generación, o al menos no tan extendida como el resto de series.

(Por problemas de derechos con los créditos de las series, hay que ir a Youtube para ver el vídeo. Dándole a reproducir aparece el enlace)

 

Y con esto, estrenadas quedan las dos partes del primer vídeo de El caos reina. ¿Qué os parece? ¿Queréis recomendar alguna otra serie?

No he querido hacer, ni mucho menos, un recorrido exhaustivo por las mejores series de la televisión, porque me he dejado grandes títulos como Dexter, The Wire y Los Soprano, pero sí aparecen en el vídeo algunas de mis series favoritas, como Mad Men, Breaking Bad y PerdidosMuchísimas gracias a todos los que habéis participado, tanto en este vídeo como en el otro.

Miguel Esteban Rebagliato

Universos paralelos

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre Fringe y The Event, y creo que, a pesar de las malas noticias que estos días rodean a Fringe, éste es el mejor momento para hablar de estas series. Y es que, además, en los episodios más recientes de ambas, la experimentación con niños se ha convertido en uno de los temas principales en las trama, una analogía que ayuda a comparar las dos series entre sí.

Todo el mundo sabe que, cuando J. J. Abrams empezó la primera temporada de Fringe, todavía estaba un poco perdido, y no precisamente porque intentara imitar la propuesta de su anterior serie (aunque el avión de su episodio piloto nos recordara al del vuelo de Oceanic), sino porque el rumbo que iba a tomar su nueva serie no estaba todavía bien definido. Parecía que no tenía ninguna prisa en iniciar una trama para toda la temporada, que la fórmula de los episodios autoconclusivos le bastaba, pero la gran historia que empezó a desarrollar a mitad temporada acabó por cautivarnos a muchos.

La segunda temporada continuó de una manera muy acertada con esta historia de grandes proporciones, mientras iba construyendo poco a poco una mitología muy particular para la serie, con los cambiaformas, los observadores y, sobre todo, con los universos paralelos. Y ahora mismo la tercera temporada, la mejor hasta la fecha, está sabiendo explotar todas las posibilidades que esta mitología, tan bien construida, proporciona. Pero puede que éste sea el momento culminante de Fringe, si los rumores de posible cancelación acaban por confirmarse. Las audiencias mandan, sobre todo en canales que no son de pago. Habrá que vigilar cómo tratan a la serie los espectadores estadounidenses a partir de enero, en su nuevo y funesto horario de los viernes por la noche.

Por otra parte, tenemos The Event, un proyecto de la NBC que ha empezado a emitirse esta temporada. Muchos la señalaron desde un principio como el nuevo intento de sustituir a Perdidos, pero el problema es que, después del caso Flashforward, esto genera mucho escepticismo. Puede que, frente a Perdidos, las intenciones sean las mismas, el target sea el mismo, pero al final la calidad de los contenidos no resulta ser, ni mucho menos, la misma.

The Event empezó con un ritmo muy elevado, mucho salto temporal y atractivos juegos de perspectiva. El espectador no tenía ni un momento para pararse a pensar en lo que estaba viendo, al contrario de lo que ocurre en otras series como Mad Men o Breaking Bad, cuyos ritmos pausados invitan constantemente a la reflexión. Con The Event el espectador se sentía desde el principio atraído por sus formas, pero era cuestión de tiempo descubrir si el contenido, lo que había detrás de toda esta superficie, merecía la pena. Tras varios episodios, la serie ha acabado bajando el ritmo, adoptando uno mucho más convencional y al mismo tiempo menos atractivo.

Y con esto llegamos a la cuestión de la experimentación con niños. Sin duda, resulta un tema muy recurrente, pues ya se usó en Perdidos Fringe lo ha tratado varias veces, sobre todo con el experimento del cortexifan, pero también en la investigación del último episodio. Ahora The Event también ha decidido introducirlo como parte de su trama y esto precisamente pone en evidencia otro de los problemas de la serie: mientras que Fringe ha sabido crear su(s) propio(s) universo(s), The Event acaba recurriendo a tópicos y elementos de éxito de otras series, como los accidentes de avión, el electromagnetismo y los flashbacks dedicados a un único personaje cada episodio.

Después de un tiempo hemos podido ver lo que hay detrás de The Event y hemos descubierto, sin mucha sorpresa, que el interior está medio vacío. Hasta ahora, los personajes que nos han mostrado son bastante planos. Sean Walker se nos aparece como un hombre persistente, que no abandona su propósito, pero ¿es que, como personaje, no le pasa nada más? Es, al fin y al cabo, verdaderamente plano. ¿Dónde está en The Event la complejidad de un personaje como Walter Bishop de Fringe?

Ya se sabe que a las series hay que darles tiempo, y Fringe es precisamente un ejemplo que ilustra muy bien esto, pero por el momento The Event, aunque es capaz de entretener e intrigar, no está a la altura.

De todas formas, como decía, en los últimos episodios de The Event y Fringe hemos visto cómo se experimentaba con niños, les robaban su juventud y se beneficiaban de ella. Esperemos que por lo menos el negocio televisivo no decida explotar estas dos series, absorber todo su potencial y después desecharlas. Ojalá las dejen crecer poco a poco. Quizá The Event mejore con el tiempo, pero desde luego Fringe puede convertirse en una serie realmente grande.

Miguel Esteban Rebagliato

Psicoanalizando las series

(Esta entrada fue publicada en Rodando por la red)

Es por todos sabido que en los últimos años el audiovisual y, sobre todo las series, han generado un gran movimiento en Internet. Blogs y foros se llenan de comentarios tras las emisión de las series más populares y la red es un instrumento muy útil para la promoción de películas, según explicaba Nacho Vigalondo. Sin embargo, nunca había visto una iniciativa como la que encontré esta semana: un proyecto para analizar psicológicamente a los personajes de varias series.

Si bien no es la primera vez que se estudia alguna serie desde un punto de vista académico, pues ya hay libros como Perdidos. La filosofía o Los Soprano y la filosofía, sí es la primera vez que veo una iniciativa así en la red. Daniel Encinas, licenciado en Psicología de 23 años, ha creado este proyecto.

¿Es el protagonista de Dexter un psicópata? ¿Es Barney Stinson (Cómo conocí a vuestra madre) un narcisista? ¿Tiene Walter Bishop (Fringe) algún desorden de la personalidad?


Daniel Encinas pretende responder estas preguntas y elaborar perfiles psicológicos de los personajes, pero para ello necesita la ayuda de los aficionados a estas series. Ha creado un cuestionario para cada personaje (todo seguidor de Fringe sabe que harían falta dos para Walter), en el que cada uno debe responder unas preguntas poniéndose la piel del personaje. Es un poco largo y acaba siendo un poco repetitivo, pero eso ya son cosas de psicólogos que no podemos juzgar.

¿No pensáis que es una iniciativa interesante? Creo que merece la pena el esfuerzo, los resultados pueden ser muy curiosos. Yo ya he hecho el cuestionario de Dexter y me parece que nuestro asesino favorito no va a librarse de la incómoda etiqueta de psicópata.

Podéis encontrar todo en la página del proyecto, Psicoseries. Y si alguien está interesado en conocer las novedades de esta iniciativa, tiene también a su disposición una página de Facebook.

Proyectos como Psicoseries demuestran, una vez más, cómo Internet puede ser un medio muy útil para complementar el visionado de contenidos audiovisuales, como también puede observarse con otros ejemplos como el podcast de Treme, sobre el que ya escribí la semana pasada.

Miguel Esteban Rebagliato

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Miguel Esteban Rebagliato

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Cine Series

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