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El olvido tras The Walking Dead

Hace un tiempo escribí sobre la última temporada de Mad Men, bastante emocionado aún varias semanas después del último episodio. Tras haber dejado reposar The Walking Dead, tengo que reconocer que apenas me acuerdo de la serie, prácticamente la he olvidado. Me acerqué con bastantes expectativas a The Walking Dead, y de hecho me entusiasmó el primer episodio, pero al final acabó por decepcionarme. Por mucho bombo que se le diera en varios blogs de Internet, no creo que The Walking Dead esté a la altura de las dos grandes series de la AMC, Mad Men y Breaking Bad.

El hecho de que me acercara a la serie con un total desconocimiento del género de zombies, ha tenido su ventaja y su desventaja. Lo bueno es que me han sorprendido algunas cosas que, en realidad, son típicas del género o ya se han hecho en alguna de sus películas. Lo malo, en cambio, es que no he interpretado la serie desde la perspectiva del género y algunas cosas que normalmente funcionan, a mí no me han convencido.

Parece que The Walking Dead intentó ser una serie de personajes, más que de acción. El ritmo de los episodios no ha sido trepidante, ha sido todo lo contrario, porque, de hecho, han sido abundantes las dilataciones temporales en las acciones. Y es de agradecer, pero a mí me prometieron una serie en la que iba a primar el factor humano y la supervivencia de un grupo de personas en condiciones extremas y, sin embargo, el resultado no ha estado a la altura de estas promesas.

¿El factor humano? En una serie de personajes lo que hace falta son precisamente buenos personajes. Si a alguien le convenció alguno de ellos, le agradecería que me lo dijera. A mí por lo menos me parecieron bastante planos y sus conflictos, simples. ¿Hay alguien que no esté de acuerdo conmigo en que Rick Grimes era un seco? Me dijeron que el triángulo amoroso entre Rick, su mujer y su compañero estaba mucho más desarrollado que en el cómic original, pero ni siquiera explotaron bien este recurso que, si bien es típico, podía haber dado algún resultado interesante.

Es frecuente en las series de la AMC que en un principio resulten pesadas o no convenzan. Desde luego, con Mad Men y Breaking Bad pasa esto. Podríamos pensar lo mismo de The Walking Dead, pues después de todo sólo hemos visto seis episodios, pero no creo que sea el caso. En las otras series de la cadena es una cuestión de profundidad, cuesta adentrarse en ellas, pero me da la sensación de que en The Walking Dead es todo lo contrario. Al final, acaba siendo simplemente entretenida.

Y hablando de olvidos… ¿alguien se acuerda de Rubicon? Aquella serie de analistas políticos en Estados Unidos, también de la AMC. Nunca se habló mucho de esta serie y menos después de que hace unos meses fuera cancelada al acabar la primera temporada. Todavía no he acabado de verla, últimamente estoy viendo The Wire, una tarea pendiente, pero por lo menos Rubicon tenía mucho estilo, una trama compleja y una dosis importante de intriga. Era lenta, muy lenta, por supuesto, pero por lo menos tenía esa profundidad que echo en falta en The Walking Dead.

La serie puede mejorar o no, en la segunda temporada lo sabremos, pero cada vez me doy cuenta de que, para que una serie me entusiasme, necesita una cierta profundidad y complejidad. Definitivamente, esto de los zombies no es lo mío.

Miguel Esteban Rebagliato
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Un mal despertar

Un mal día lo tiene cualquiera, pero probablemente nadie tenga ni de lejos uno tan malo como el de Rick Grimes en el primer episodio de The Walking Dead. Ayer empecé a ver, con bastantes días de retraso, la nueva producción de la AMC, y no es que sea un aficionado del cine de zombies, ni tenga especial interés por estas bellas criaturas, pero el primer episodio me dejó con muy buena impresión.

Sin duda, lo que más me gustó fue esa grandiosa elipsis temporal de la primera parte del episodio. Rick Grimes (Andrew Lincoln), el protagonista de The Walking Dead, es ingresado en el hospital por una herida de bala y, cuando despierta, toda la ciudad está llena de zombies. Es una manera muy directa de introducir la trama, un mecanismo muy elegante para hacer que vayamos descubriendo, al mismo tiempo que el protagonista, la situación en la que el mundo se ha quedado.

Pero el espectador sabe de sobra que va a ver una serie de zombies y The Walking Dead juega con esto, poniendo como primera escena un flashforward en el que el protagonista acaba matando a una niña zombie. Breaking Bad, la gran serie de la AMC junto con Mad Men, también empezaba con un flashforward, pero en ese caso el futuro de nuestro amigo Walter White, en calzoncillos en medio del desierto, era casi más negro que el de Rick Grimes.

Casi todo lo demás de este primer episodio de The Walking Dead se reduce a ver a unos cuantos personajes deambular, intentar sobrevivir y matar a unos cuantos zombies. Al protagonista le entra un extraño sentido del deber y se viste con su uniforme de ayudante de sheriff, sombrero incluido. Por suerte parece que la serie se centrará en los personajes, en la supervivencia en condiciones de vida extremas, un enfoque muy interesante que ha dado muy buenos resultados en series como Perdidos. Al menos ése nos dijeron que sería el enfoque cuando nos hablaron de la serie en el taller de Producción original internacional del Festival de Series. Quien haya visto ya el segundo episodio probablemente lo sabrá.

Las últimas escenas en la ciudad de Atlanta son espectaculares, con el protagonista huyendo a caballo de una gran multitud de zombies. Ante esta situación, Rick Grimes no puede escapar y está a punto de abandonar y suicidarse.

Y es que parece que a los guionistas de las series les guste jugar con la idea de matar al protagonista en el primer episodio. Si recordamos bien, en el piloto de Breaking Bad Walter estaba a punto de suicidarse por pura desesperación. También los creadores de Perdidos comentaron en alguna entrevista que inicialmente pretendían que Jack Shephard muriera en los primeros episodios de la serie. Parece que les gusta tantear esta posibilidad, la de la serie que se niega a sí misma. Esto muestra la fragilidad de una serie, que puede ser cancelada a los pocos episodios, o que no existiría como tal si el protagonista muriera en el primer episodio.

Pero al final Rick Grimes consigue salvarse (“Hey you, dumbass. You in the tank. Cozy in there?”). La única víctima es el caballo, al que Rick había prometido que encontraría más caballos amigos en Atlanta y que, sin embargo, acaba siendo devorado por los zombies. Cierra el episodio un plano cenital que se va alejando poco a poco del cadáver del caballo, al más puro estilo de True Blood, cuando al final del segundo episodio de la segunda temporada Eric y compañía se lanzan sobre su presa. Aunque los vampiros tienen mucho más estilo que los zombies.

Las referencias siempre están presentes implícitamente. Probablemente quien haya comentado The Walking Dead habrá comparado la serie con las películas más famosas de zombies, pero yo no conozco el género, no puedo hacer esto. Si alguien quiere sacarme de mi ignorancia, que me recomiende películas de zombies.

Miguel Esteban Rebagliato

Festival de Series: Producción original internacional

El viernes a las diez de la noche tuvo lugar el último taller de la segunda jornada del festival, en el que estaban invitados Fraser Robinson, director de desarrollo de guiones de Universal, y Belén Frías, directora de comunicaciones de FOX International Channels Europe. Ambos presentaron las propuestas de sus respectivos canales, que, si bien no son grandes nombres como HBO o AMC, se han iniciado en la producción de contenidos propios.

Fraser Robinson fue el primero en explicar la labor que su empresa realiza en todo lo relacionado con las series y, para ello, se centró en dos de sus principales canales, SyFy y Calle 13. Universal participa en la creación de contenidos mediante la coproducción, de manera que así tiene garantizados los derechos de emisión en sus canales. Con esta estrategia hacen series acordes a su marca.

Con SyFy buscan series que desafíen la imaginación, como es el caso de Sanctuary, Eureka y Haven. Pretenden ir más allá de la típica ciencia ficción, para poder llegar así al mayor público posible. En el caso de Calle 13, el canal apuesta por las producciones criminólogas, como Monk, Sullivan… Además, ambos canales prefieren las series que tienen historias diferentes en cada episodio, series que el espectador puede empezar a ver en cualquier momento de la temporada.

A continuación fue el turno de Belén Frías, que advirtió que a quien representa no es a FOX de Estados Unidos, sino a FOX International Channel Europe, la agrupación de cadenas de pago que se ofrecen fuera de EE. UU. y que constituye una de las muchas secciones de la gran empresa FOX. Para defender está diferenciación, FOX International se ha iniciado en la producción propia, lo que le permite estrenar contenidos en sus canales antes de que se emitan en otros.

En primer lugar, tuvieron un acuerdo con una cadena canadiense para hacer The Listener y después rodaron en Colombia Mental. Ahora han producido The Walking Dead y para ello han firmado otro acuerdo con AMC, que estrenará la serie en EE. UU. el 31 de octubre.

Rocío Ayuso, corresponsal de El País en Los Ángeles y moderadora de este taller, hizo una nota aclaratoria. Según señaló, la televisión vive un momento en que las mayores fuentes de ingresos de las cadenas proviene precisamente de la venta de sus contenidos a otros países. Por ello, la producción propia resulta un elemento clave para las cadenas.

Más tarde se debatió sobre el papel que podía tener España en esa venta internacional de contenidos propios. Belén Frías subrayó la dificultad que la producción española tiene para venderse en EE. UU., puesto que allí apenas se ve contenido europeo. Rocío Ayuso constató que en el mercado estadounidense se consume básicamente producto nacional, aunque en otros mercados las producciones internacionales se están vendiendo bien, especialmente las series históricas en inglés. Por su parte, Fraser Robinson concluyó que los espectadores suelen interesarse en los productos de tono norteamericano.

No obstante, esa noche, además de hablar sobre la producción internacional en general, FOX International presentaba The Walking Dead y Universal traía los episodios piloto de Haven y Sullivan (conocida en EE. UU. como Shattered). De The Walking Dead, no obstante, sólo pudimos ver un vídeo de 10 minutos, que no aportó mucho y supo a muy poco. El episodio no se estrenó para evitar la piratería, ya que todavía no se ha emitido en EE. UU.

The Walking Dead, según contó Belén Frías al hablar de la serie, es la historia de unas personas que tienen que organizarse para sobrevivir cuando un extraño suceso ha convertido a la humanidad en zombies. Sin embargo, no se trata de una serie convencional, pues está compuesta por seis episodios de casi una hora de duración.

Por lo que respecta a los estrenos de Universal, Sullivan trata de un policía que sufre un trastorno de personalidad. En cada episodio, este agente tiene que resolver un crimen y enfrentarse a sus tres identidades. Haven, inspirada en una novela de Stephen King, cuenta la historia de un pequeño pueblo en Maine, en el que un agente del FBI tiene que investigar unas maldiciones que allí suceden.

Sólo me quedé a ver Sullivan, porque se hizo bastante tarde. No obstante, el resultado no me convenció. Me dio la sensación de que no le sacaban todo el partido al elemento potencialmente más interesante, el trastorno de personalidad del protagonista, como el de United States of Tara. Puede que Sullivan luego mejore, pero no es una serie que vaya a seguir.

Miguel Esteban Rebagliato

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Miguel Esteban Rebagliato

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Cine Series

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